el color de las letras, de las palabras es sombrío, mezcla de miseria y dolor, sostenlas en tu boca y son desteñidas, apagadas...
no hay nada que no puedas decir ni olvidar, piensas que es demasiado lo que has vivido, pero esto apenas empieza, ese olor nauseabundo que llevas en la piel no lo puedes quitar con perfume...
mezcla de sudor y aliento de muelas picadas, llevas una devoción por sentir el miedo en tu piel, el grito de desesperación que te despierte del sueño...
hay nubes que se alejan, no dan sombra, el sol reseca tus cicatrices mientras que lloras lagrimas sin sabor, nada tuyo tiene sabor...
buscamos un árbol que tiene frutas amargas, pero lo han cortado, en este jardín el edén se desterró, lo castigaron y cercenaron...
ponle un precio a tus sueños y véndelos, no los necesitaras a donde vamos, el desierto no tiene gracia ni perdón, serán cuarenta días y treintayseis horas que no sabrás contar...
cuando necesite tu blanca piel ¿me cubrirás? cuando necesite tu cuerpo desnudo ¿te entregaras? ¿tendrás calor que ofrecer a la noche?...
recién recite versos bisílabos, sino nosi asi sisi, fui feliz y me sentí útil, le he dado de comer a mil bocas hambrientas en menos de lo que las manecillas del reloj puedan hacer tic-toc...
donde vayas nadie te podrá decir que hacer, sacude las manos y los monos, tal vez mientas, tal vez llores o cabalgues caballos rojos, pero estarás loca antes de montarlos...
te sorprendería saber que soñe contigo y que desde entonces no duermo, necesito de ti pero no en sueños, eres como la luz del sol que refleja la luna, fría y mas lejana que el mismo sol...
te espero como el amanecer, como esa promesa que sabes que no vas a cumplir pero la dices de todos modos, estoy nerviosa y busco cometas para volar...
he vivido muchas vidas, desde el comienzo del tiempo, mas que todas las arenas del desierto, mas que todas las gotas de los océanos, y aun así, después de todo ese infinito, no he podido retener tu recuerdo en ellas, se desvanece como lagrimas en la lluvia, es momento de volver a morir para buscarte en el infinito dolor de vivir...
c. althieri














